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6 de junio de 2012

666 YLLANA


La compañía Yllana se cuenta desde hace tiempo entre los clásicos del humor gestual y absurdo de la capital, y es que 20 años dan para mucho. Han girado por practicamente toda España pero tienen su sede "oficial" en el madrileñoAlfil, teatro que gestionan desde 1996.
El argumento de 666, dirigida por David Ottone, es simple, así que copio y pego: 

 Cuatro temibles convictos llegan al corredor de la muerte para ser ejecutados. La adaptación de estos convictos a su nueva situación, la irritante convivencia entre ellos, sus relaciones con los guardianes y las desastrosas ejecuciones a las que son sometidos desencadenarán una serie de escenas dantescas, incontrolables y disparatadas, convirtiendo el corredor de la muerte en un improvisado infierno. 

Pero algo más tendrán cuando han logrado que la obra esté en cartel desde 1998. 666 es ante todo humor gamberro, del de cacaculopedopis de toda la vida pero llevado un paso más allá y con mímica. Lo curioso es que funciona. La sala se llena y el público se ríe. Se ríe mucho. Y muchos de ellos se declaran reincidentes (sirva como ejemplo, aunque malo, el chico que nos tocó al lado y que no paró de radiar el espectáculo y compararlo con su experencia anterior). Desde la compañía lo definen como "una dosis más elevada de humor negro, absurdo y mordaz (...) para mostrar el lado más oscuro y siniestro del ser humano". Y lo cierto es que apelando a esos instintos más básicos y dotados de un don para la gesticulación, los actores Fidel FernándezRaúl CanoJoe O'Curneen y Juan F. Ramos logran que, aunque el topicazo esté de lo más manido, nadie quede indiferente. O te partes o te escandalizas.

La estructura a base de gags y la interacción más o menos directa con el público hacen de este un espectáculo ágil, que conjugado con las muecas de los actores y el dominio de la imaginación que Yllana ha demostrado desde hace ya bastantes años, lo convierten en una perfecta fórmula de evasión para la noche de los martes.


En resumen, idas de pelota tan apabullantes por parte de los actores (incluídos ciertos desvarios improvisados) que es casi imposible no reirse. Y no se asuste si escucha alguna carcajada más estridente de lo habitual. 

Probablemente sea suya.

FOTOS.

























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